Durante los meses de encierro nos saludábamos cada tarde de balcón a balcón, y tú tocabas la guitarra para una calle vacía.
Javier, nunca supe tu apellido, pero me sé de memoria todas tus canciones desafinadas.
Buscando en el cajón…
Una carta sellada espera a Javier.
Durante los meses de encierro nos saludábamos cada tarde de balcón a balcón, y tú tocabas la guitarra para una calle vacía.
Javier, nunca supe tu apellido, pero me sé de memoria todas tus canciones desafinadas.