إلى
Javier
Santiago · 2020
شوقرسالة علنية
Durante los meses de encierro nos saludábamos cada tarde de balcón a balcón, y tú tocabas la guitarra para una calle vacía.
Javier, nunca supe tu apellido, pero me sé de memoria todas tus canciones desafinadas.
Fueron cuatro meses de balcones. Tú en el tercer piso de enfrente, yo en el segundo, y entre nosotros una calle sin autos por donde solo pasaban perros y el viento de la cordillera. Cada tarde aplaudíamos por los médicos y después tú tocabas, mal y con ganas, y yo cantaba más fuerte para taparte. Cuando todo volvió a abrir, te vi una vez en la panadería y no me atreví a decirte nada. Fuera del balcón eras un desconocido. En el balcón eras mi única compañía. Te echo de menos, vecino.